
“El Glaciar siente”: más de 1200 piezas para mirar el paisaje desde otra perspectiva
Hector Lara
La artista visual Fernanda Piamonti inauguró este viernes 11 de septiembre en Glaciarium la muestra “El Glaciar siente. Miniaturas del infinito blanco (Episodio 1)”, una propuesta que vuelve a vincular su producción artística con el paisaje de El Calafate y, particularmente, con la experiencia de haber recorrido el hielo del Glaciar Perito Moreno.
La inauguración se realizó desde las 18:30 y contó con la presencia de la artista, quien viajó especialmente desde La Plata, Buenos Aires, para montar la exposición y acompañar al público durante su apertura. Durante la jornada realizó además un recorrido por la sala y explicó las técnicas utilizadas, las fuentes de inspiración y los significados que atraviesan cada sector de la instalación.


La muestra reúne más de 1200 piezas, muchas de ellas de pequeño formato, que fueron organizadas por Piamonti en un montaje especialmente diseñado para generar un recorrido inmersivo. Las obras ocupan la sala de exposiciones del centro de interpretación y construyen una composición donde predominan los blancos, celestes y azules, junto con formas y bordes orgánicos que buscan evocar la morfología de los glaciares.

Uno de los aspectos particulares de la propuesta es su carácter modular y transportable. La propia artista destacó la plasticidad de la instalación y explicó que toda la muestra puede viajar junto a ella: “cabe en una valija”, señaló al referirse a la posibilidad de trasladar el conjunto de piezas y volver a montar la obra en distintos espacios.
En diálogo con Ahora Calafate, Piamonti contó que su vínculo con El Calafate y el Glaciar Perito Moreno se remonta a sus primeras visitas a la región, cuando tuvo la posibilidad de realizar un minitrekking sobre el hielo. “Muy feliz de volver, yo por suerte pude venir varias ediciones, siempre venía a exponer a Río Gallegos y las primeras veces que pude hacer contacto con El Calafate y el glaciar quedé muy conmocionada”.

La experiencia sobre el hielo fue determinante para la creación de esta nueva serie. “Todo surge a partir de la visita que hago, el mini trekking por arriba del hielo, hace que para mí sea muy, muy impactante el registro tan inmersivo”, explicó. A partir de esa vivencia, la artista buscó modificar la manera tradicional de observar un paisaje. “Tal vez podemos tener una mirada paralela al paisaje, que es lo que yo más hago cuando trabajo el paisaje urbano de la ciudad”, señaló. “En este caso es caminar sobre el paisaje, entonces ahí se rebate un poco mi horizonte y se vuelve una mirada más abstracta”.
El reciclaje ocupa un lugar fundamental en la producción de Piamonti. Para esta exposición utilizó materiales que había conservado durante años y que adquirieron un nuevo significado al incorporarse a la obra. “Yo trabajo mucho el material de descarte, por lo general es el descarte del consumo”, contó. Entre los elementos utilizados se encuentran papel fotográfico y bolsas de nylon que la artista fue acumulando durante años. “El papel fotográfico tiene 20 años y la tinta azul, yo la estuve pintando arriba del hielo en el 2012 y ahora vuelvo con aquella sugestión, o sea, con el recuerdo, la evocación de aquel momento tan potente”.
La relación entre memoria y materialidad atraviesa así toda la propuesta. Piamonti explicó que con esos elementos comenzó a trabajar “desde la memoria y más todo lo que tiene la vida”, transformando objetos destinados al descarte en piezas que forman parte de una instalación artística.
Las dimensiones reducidas son otra de las características de la muestra. “En, pequeño formato de 15 x 15 y hasta más pequeño, pero multiplicado”, describió la artista. Las piezas son organizadas en polípticos y, al ser exhibidas en conjunto, adquieren una dimensión mucho mayor. “Eso en Glaciarium lo pueden ver de manera muy expansiva y grande”, señaló.

La instalación también incorpora otras referencias y materiales. Entre ellas aparecen descripciones vinculadas a las morenas y textiles realizados por su madre a partir de cintas de cassette recicladas. En este último caso, la obra incorpora además una referencia familiar a una abuela de ascendencia Catriel.
Uno de los recursos conceptuales más significativos de la exposición está relacionado con la posibilidad de que las pequeñas obras sean adquiridas por los visitantes. La propuesta es que a medida que cada pieza se venda, el espacio que ocupaba permanezca vacío. De esta manera, la ausencia de la obra se convierte en parte de la instalación y establece una analogía directa con la pérdida de volumen que experimentan los glaciares. El vacío generado por cada pieza retirada busca así representar, en una escala artística, la pérdida de hielo y la transformación de estos ambientes, incluyendo al propio Glaciar Perito Moreno.

La artista ya había presentado anteriormente una propuesta vinculada al agua en el espacio de Glaciarium. En Río Gallegos realizó una muestra junto con fotografías de Roil, donde trabajó sobre el contraste entre el agua contaminada y el agua pura. Su actual exposición profundiza esa preocupación ambiental desde una perspectiva diferente, poniendo el foco en la relación entre paisaje, consumo, memoria y materiales.
“Soy una gran acumuladora en el sentido material, no encuentro casi nada para descartar”, confesó Piamonti, dando cuenta de una práctica que transforma aquello que podría terminar como residuo en materia prima para nuevas creaciones. La artista recordó que durante años trabajó con técnicas y soportes tradicionales: “Pinté al óleo sobre tela, acuarela sobre papel, tinta sobre papel. Pero luego, la materialidad a mí me dicta qué tengo que hacer”.
Para Piamonti, el proceso creativo comienza incluso antes de que un objeto se convierta en residuo. “Todos tenemos que tomar una decisión en el momento del descarte del material”, y planteó que esa decisión también implica una acción sobre el ambiente: “Descartar un plástico y tirarlo a la calle, hay una acción ahí. A la calle o ni que hablar en un paisaje sublime, como me puedo imaginar el glaciar o en la playa”.
Con “El Glaciar siente. Miniaturas del infinito blanco (Episodio 1)”, Fernanda Piamonti propone entonces mucho más que una representación del paisaje. A través de cientos de pequeñas piezas, materiales recuperados y una instalación que se transforma con el paso del tiempo, la artista invita a observar el glaciar desde otra escala y, al mismo tiempo, a reflexionar sobre la memoria, el consumo y las huellas que las acciones humanas dejan sobre el territorio.

La muestra puede visitarse con entrada libre y gratuita, dentro de los horarios habituales de atención al público de Glaciarium.







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