Cómo es producir carne en un lugar emblemático de la Argentina

Sociedad 09/06/2021 Por Catalina Bontempo | Agrofy News
Así se titula la nota de una publicación especializada en el campo, que hace foco en la actividad de la Ea.25 de Mayo. Su propietaria Ariela Ariztizabal, preside la Sociedad Rural Lago Argentino.
vacas

A orillas del Lago Argentino, en El Calafate, está la estancia 25 de Mayo. Las 16.000 hectáreas se dividen en un campo ganadero, una estancia turística y un proyecto de preservación. “Nos fuimos adaptando a la situación y le encontramos la vuelta”, define 

Ariela Aristizábal, presidenta de la Rural Lago Argentino, miembro de Mujeres CRA y secretaria de la comisión directiva de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz.

El Calafate: historia de la estancia 25 de mayo

El establecimiento pertenece a su familia desde el año 65, cuando su padre lo compró. Originalmente, el campo estaba destinado a la cría de ovejas. “Tenía muy buena producción de lanares, pero lamentablemente, con el crecimiento del pueblo y la cantidad de perros que había, la mortandad era enorme”. Entonces, en 1985, sus padres decidieron pasar a la producción vacuna.

Si bien durante un tiempo Aristizábal se dedicó a la producción, luego decidió poner esa parte de la estancia en alquiler. “Nos dedicamos al turismo y es una actividad que te absorbe muchísimo tiempo. No podíamos con todo”, admite. En la actualidad, el campo productivo está alquilado para la cría de vacas y, según relata, el potencial es de entre 300 y 400 vacas madres, aunque hoy por hoy hay 250.

“Mi corazón sigue del lado de la producción, pero ahora es más oportuno tenerlo bajo este formato”, expresa la ruralista. La experta explica que el manejo de la hacienda se hace en distintos campos. “Acá tenemos un campo de invierno, que está a 200 metros sobre el nivel del mar. Después está el campo del medio a 900 metros sobre el nivel del mar, que es a donde llegan las vacas en octubre y noviembre, y por último la veranada, que se ocupa de los últimos tres meses del verano”.

Ariela Ariztizabal

Aristizábal resalta la capacidad de adaptación que tuvo el establecimiento. “Por ahí hay productores que no encuentran la vuelta y a veces hay que aggiornarse”, reflexiona la ejecutiva, que es cuarta generación de productores.

La estancia al lado del pueblo del Calafate. Lo positivo, era la cercanía con una de las mayores ciudades turísticas del país. Lo negativo, que hay demasiado tráfico de gente como para producir de forma tranquila.

La reconversión de la estancia implicó la introducción de una veta turística. En 1972, sus padres decidieron transformar la casa original de la estancia en un hotel de campo. Kau Yatún tiene 42 habitaciones y fue uno de los primeros hoteles de la zona.

En 2008 Aristizábal se puso al frente del hospedajey, entre los servicios que brinda a los viajeros, están las travesías en 4x4, la demostración de esquila y de arreo de caballos y una cena con un show de folklore. También realizan safaris fotográficos para mostrar cómo pueden convivir perfectamente los vacunos con las especies nativas. Si bien el año pasado, debido a las restricciones por coronavirus, estuvieron la mayor parte cerrados, durante la temporada, lograron “trabajar bastante”.

A su vez, Aristizábal cuenta que en el establecimiento hay un vivero de flores de corte, que fue instalado por su madre.

Estancia 25 de Mayo: un proyecto de preservación

Desde 2008 la estancia forma parte de un programa de reservas de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. “Nosotros tenemos un compromiso de no permitir la caza dentro del establecimiento ni la introducción de especies exóticas”, señala la directiva. 

Además, indica que por ejemplo, pueden abrir nuevos canales de riego, pero no hacer implantación de pasturas. Aristizábal aclara que el campo tiene una gran cantidad de restos fósiles marinos y de fauna nativa: “Hay cangrejos fosilizados, ostras, dientes de tiburón y robles petrificados. Hay mucha riqueza dentro del campo y tenemos el compromiso de preservarla”.

El acuerdo es de colaboración conjunta, es decir, ante cualquier inquietud sobre un tema ecológico, lo discuten con la ONG para saber cómo proceder. Asimismo, si desde la fundación necesitan enviar geólogos para realizar estudios, ellos les facilitan todo lo que tienen a su alcance para las investigaciones.

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