Una experiencia de El Chaltén incluida en una agenda científica internacional sobre el futuro en regiones de montaña

Un proyecto impulsado por la organización BOANA en la Patagonia austral fue incorporado entre los 25 casos de estudio que sirvieron de base para elaborar una agenda internacional de investigación publicada en Cell Reports Sustainability. La experiencia combina ciencia, participación comunitaria y planificación para abordar los desafíos que plantean el cambio climático, el retroceso de los glaciares y las transformaciones de las regiones de montaña.

Fotos (Boana.org)

Una experiencia desarrollada en El Chaltén y el Parque Nacional Los Glaciares pasó a integrar una agenda científica internacional destinada a pensar cómo deberían estudiarse y gestionarse las regiones montañosas frente a un futuro cada vez más incierto.

El caso fue incorporado al trabajo “Una agenda de investigación para el futuro de las montañas”, publicado en la revista científica Cell Reports Sustainability por un amplio equipo internacional encabezado por Anaïs Zimmer, Adrienne Grêt-Regamey e Ignacio Palomo.

La investigación reunió 25 casos de estudio correspondientes a 18 países y cinco continentes. Entre experiencias de África, Asia, Europa y América aparece una iniciativa de la Patagonia austral, localizada en El Chaltén y el área protegida que contiene algunos de los principales glaciares del continente.

El trabajo incorpora al caso patagónico como una de las experiencias concretas que permitieron identificar qué tipo de conocimientos, instituciones y formas de participación serán necesarias para afrontar los cambios que atraviesan las montañas del mundo.

 La diversidad de experiencias incluidas muestra la amplitud de los desafíos que atraviesan las regiones montañosas. Entre los casos analizados aparecen la recuperación de tecnologías ancestrales para la gestión del agua en la puna peruana; las estrategias de adaptación de mujeres quechuas frente a los cambios ambientales y sociales en la Cordillera Blanca; los efectos del retroceso glaciar sobre la resiliencia socioeconómica de Langtang, en Nepal; y los debates sobre los territorios que quedan expuestos después de la retirada del hielo en los Alpes suizos.

La agenda también incorpora investigaciones sobre la escasez futura de agua en la cuenca del río Willamette, en Estados Unidos; las experiencias de guías de montaña frente a la pérdida de glaciares en las Montañas Rocosas de Canadá; y los impactos de los cambios de la criósfera sobre las comunidades de Ladakh, en el Himalaya indio. Aunque se desarrollan en contextos muy diferentes, todos estos casos comparten la necesidad de vincular los cambios físicos de las montañas con sus consecuencias sociales y con la capacidad de las comunidades para anticiparse y adaptarse.

El caso nacido en El Chaltén

La experiencia fue presentada bajo el nombre “Justicia climática desde contextos remotos: adaptación de metodologías internacionales mediante la participación comunitaria en los paisajes de la Patagonia austral”.

Su impulso corresponde a BOANA, una organización vinculada desde 2021 con iniciativas de ciencia ciudadana, participación comunitaria e incidencia ambiental en la región.

El caso reúne distintas líneas de trabajo desarrolladas en torno a El Chaltén, sus cuencas hídricas y la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares. Entre ellas aparecen iniciativas como Guardianes de la Cuenca, Donde Nacen las Aguas e HidroClim, que articulan producción científica, conocimiento del territorio y participación de vecinos e instituciones.

La participación local fue canalizada por Marie Anière Martínez (foto), integrante de BOANA y una de las autoras del artículo, quien llevó al encuentro internacional el caso de la Patagonia austral, El Chaltén y los sitios glaciarios reconocidos como Patrimonio Mundial.

El trabajo comenzó a tomar forma durante un encuentro realizado en Davos, Suiza, en junio de 2024, que reunió a investigadores y profesionales vinculados con diferentes regiones montañosas. A partir de ese intercambio, el grupo sistematizó las experiencias y elaboró una agenda común.

Las montañas cambian más rápido que la capacidad de responder

El punto de partida de la publicación es que las regiones montañosas están atravesando transformaciones aceleradas en sus ecosistemas, glaciares, nieve y sistemas hídricos.

Estos cambios naturales interactúan con problemas sociales y económicos: infraestructura limitada, dificultades de acceso, actividades productivas concentradas, escasas alternativas laborales y capacidades institucionales desiguales.

La combinación de esos factores debilita la capacidad de las comunidades para anticiparse y responder.

En territorios como El Chaltén, las transformaciones no ocurren únicamente sobre el hielo o los cursos de agua. También repercuten sobre el abastecimiento de agua, el turismo, la seguridad de las personas, el crecimiento urbano, la conservación del área protegida y las decisiones sobre el uso del territorio.

Los autores consideran que la incertidumbre no debe convertirse en una excusa para postergar decisiones. Proponen utilizarla como punto de partida para construir conocimientos compartidos, anticipar escenarios y diseñar instituciones capaces de adaptarse.

Cinco prioridades para pensar el futuro

A partir del análisis de los 25 casos, el artículo al que accedió Ahora Calafate  identifica cinco prioridades para la investigación y la toma de decisiones en las regiones de montaña.

La primera es producir conocimiento junto con las comunidades locales, incorporando saberes científicos, conocimientos indígenas, experiencias territoriales y la participación de organismos públicos. Para los autores, esa construcción conjunta no solo mejora la información disponible, sino que también genera confianza y una comprensión compartida de los problemas.

La segunda consiste en conectar las ciencias naturales con las sociales. El retroceso de un glaciar, la alteración de un río o una temporada con poca nieve no pueden analizarse únicamente como fenómenos físicos: sus consecuencias dependen también de cómo está organizada una comunidad, qué actividades desarrolla y qué capacidad tienen sus instituciones para responder.

La tercera prioridad es integrar diferentes escalas espaciales y temporales. Una transformación detectada en una cuenca puede tener causas o consecuencias que superan los límites de una localidad, un parque nacional, una provincia o incluso un país. Esto es particularmente visible en la Patagonia austral, donde las cuencas, los glaciares y el Campo de Hielo Sur conforman sistemas que no respetan divisiones administrativas.

La cuarta propone trabajar con distintos escenarios de futuro, en lugar de basar la planificación en una única proyección. Imaginar alternativas posibles permite anticipar riesgos, evaluar decisiones y construir colectivamente los futuros deseados.

La quinta prioridad es avanzar hacia una gobernanza anticipatoria, con instituciones capaces de aprender y modificar sus respuestas cuando las condiciones cambian.

El caso de El Chaltén fue considerado especialmente relevante en dimensiones vinculadas con la participación, la incidencia pública y la articulación entre instituciones y actores del territorio.

Seguir el recorrido del agua

Uno de los antecedentes más concretos de esta experiencia local es el estudio sobre el sistema hídrico de la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares, publicado recientemente y dado a conocer por Ahora Calafate.

Un equipo integrado por investigadores del CONICET, la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Administración de Parques Nacionales y BOANA realizó la primera caracterización isotópica integral del agua de esta región.

El trabajo buscó reconocer la denominada “firma” o “huella isotópica” del agua, una característica que permite reconstruir su recorrido y diferenciar los aportes procedentes de la nieve, el hielo, los ríos, los arroyos y las lagunas.

El agua de El Chaltén ya tiene su "huella digital". Un estudio clave para detectar cambios en el futuro

La investigación abarcó 81 sitios distribuidos en aproximadamente 850 kilómetros cuadrados, desde los 252 hasta los 1.510 metros sobre el nivel del mar. Durante las campañas realizadas en 2021 y 2022 se recolectaron muestras de nieve, hielo, cursos de agua, lagunas y el lago Viedma.

La doctora Asunción Romanelli, una de las responsables de la investigación, explicó a Ahora Calafate que la línea de base obtenida constituye “el punto de partida para comprender cómo funciona el sistema hidrológico de la región”.

Ciencia y participación en un territorio remoto

La incorporación del caso de El Chaltén a la agenda internacional pone en primer plano que el conocimiento no fue producido únicamente dentro de un laboratorio.

Guardaparques, investigadores, montañistas, organizaciones y habitantes participaron en el acceso a sitios remotos, la recolección de muestras, la observación del territorio y la construcción de preguntas.

Esta forma de trabajo coincide con una de las principales conclusiones de la publicación de Cell Reports Sustainability: frente a escenarios inciertos, la ciencia necesita relacionarse con quienes viven diariamente en los territorios estudiados.

La participación comunitaria no reemplaza el rigor científico. Lo complementa, aporta conocimiento local, amplía la capacidad de observación y ayuda a que los resultados puedan convertirse en herramientas para la planificación y las políticas públicas.

En la Patagonia austral esa articulación adquiere especial relevancia. El cambio climático se superpone con el crecimiento urbano, la presión turística, las necesidades de infraestructura y la gestión de un parque nacional que protege glaciares, bosques, montañas y cuencas de importancia mundial.

De El Chaltén a una discusión global

La publicación coloca la experiencia de El Chaltén junto con casos provenientes de regiones montañosas muy diferentes. Todos comparten, sin embargo, una misma pregunta: cómo tomar decisiones cuando el territorio está cambiando y no es posible conocer con exactitud todo lo que ocurrirá.

La respuesta que proponen los investigadores es construir conocimiento con las comunidades, integrar disciplinas, conectar escalas, analizar varios futuros posibles y fortalecer instituciones capaces de anticiparse.

Para El Chaltén, la inclusión en esta agenda muestra que experiencias desarrolladas desde una pequeña localidad de la Patagonia austral pueden aportar a debates científicos globales cuando combinan investigación, conocimiento del territorio, participación comunitaria y vocación de planificación.

 

Artículo “A research agenda for mountain futures”

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