La exitosa recuperación del Coipo en el noroeste de Santa Cruz
La historia comenzó con algunos animales trasladados cuidadosamente desde lugares donde el coipo todavía mantenía poblaciones saludables. El objetivo era comprobar si podían volver a establecerse en sectores del noroeste de Santa Cruz de los que habían desaparecido.
Pocos años después, el escenario empieza a ser diferente. Hay coipos nacidos en esos humedales, varias generaciones conviviendo y animales que comenzaron a desplazarse hacia nuevos ambientes sin necesidad de ser trasladados por los equipos de conservación.
El proyecto que desarrolla Parque Patagonia ingresó así en una nueva etapa. Ya no se trata solamente de saber qué ocurrió con aquellos ejemplares liberados, sino de determinar si las poblaciones que surgieron a partir de ellos pueden reproducirse, expandirse y finalmente sostenerse por sí mismas.
El nuevo balance indica que se translocaron apenas 15 coipos —siete hembras y ocho machos— entre las experiencias realizadas en Cañadón Caracoles y el río Pinturas. Desde que comenzó el seguimiento, sin embargo, los investigadores ya identificaron más de 80 animales, contando los nacimientos y nuevos individuos registrados durante el proceso.
Esa cifra no debe interpretarse necesariamente como un censo de 80 ejemplares vivos al mismo tiempo, sino como el número de individuos diferentes identificados desde el comienzo del proyecto.
Una de las señales más importantes apareció a unos tres kilómetros del sitio original de Cañadón Caracoles.
Este invierno ocurrió algo todavía más relevante. Los animales permanecieron en ese nuevo sector durante los meses más fríos, comportamiento que hasta entonces no había sido registrado allí.
“Empezamos a ver cómo los propios coipos se desplazan y ocupan nuevos humedales sin que nosotros tengamos que intervenir directamente”, explicó Emanuel Jacquier, integrante del equipo de Parque Patagonia.
La importancia del dato radica en que la expansión natural era justamente uno de los procesos que el proyecto esperaba conseguir.
Ya no se observa únicamente la supervivencia de ejemplares liberados. La población comienza a generar sus propios movimientos de dispersión.
En Cañadón Caracoles los monitoreos siguen registrando animales nacidos en el lugar y ejemplares conocidos de años anteriores junto a nuevas crías y juveniles.
“Seguimos encontrando animales nacidos ahí y registrando individuos después de bastante tiempo. Este invierno, por ejemplo, volvimos a identificar animales que ya conocíamos junto con sus crías y juveniles nuevos”, señaló Jacquier.
Algo semejante ocurre en el río Pinturas, donde entre 2023 y 2024 fueron incorporados otros siete ejemplares para reforzar la población existente. Durante el último verano también fueron registrados nuevos juveniles.
“Nos enfocamos en monitorear que tengamos reproducción sostenida, juveniles y animales ocupando nuevos sectores; son los indicadores de que la población va por el camino que deseamos”, explicó el integrante del equipo.
La Historia
El proyecto tiene varios años de antecedentes.
La propuesta técnica de reintroducción identificaba específicamente tres áreas donde ya no había registros: Cañadón Caracoles, la cuenca alta del río Pinturas y el río Ecker. Su objetivo de largo plazo era establecer una población autosustentable de coipos en la región del Parque Patagonia.
Se reconstruyó la presencia histórica a partir de testimonios de antiguos pobladores y señaló que en 2020 una cámara trampa había registrado un ejemplar en la cuenca media del río Pinturas, donde la especie todavía persistía.
En octubre de 2021 ya documentaba una primera etapa con cuatro coipos trasladados a Cañadón Caracoles, dos machos y dos hembras. Posteriormente la experiencia se amplió hasta completar ocho ejemplares fundadores, que son los que el balance actual toma como punto de partida de la población recuperada en ese sector.
Los animales no fueron liberados simplemente en el mismo lugar donde habían desaparecido.
Cuando los equipos comenzaron a trabajar en la Estación Biológica El Unco, en Cañadón Caracoles, encontraron un humedal profundamente modificado. Había terraplenes, vertientes desviadas y canales artificiales construidos durante la etapa ganadera para cambiar la distribución del agua.
En 2022, Ahora Calafate informó que el juncal visible había pasado de unas 8 hectáreas cuando comenzó la recuperación a cerca de 30 hectáreas, luego de remover terraplenes, cerrar canales artificiales y permitir que el agua volviera a ocupar sectores donde antiguamente permanecía.
También fue necesario trabajar sobre especies exóticas. En relevamientos desarrollados entre 2021 y 2024 se estudiaron más de 100 humedales, vertientes y mallines de las mesetas del Lago Buenos Aires y Sumich y de los cañadones Caracoles y Pinturas. El trabajo incluyó restauración hidrológica y control de plantas invasoras, además del manejo del visón americano, depredador de distintas especies nativas.
El proyecto original consideraba precisamente que para intentar una reintroducción debían reducirse primero las amenazas que habían provocado la desaparición local. Entre las medidas mencionaba control de la caza, retiro del ganado de los humedales destinados a las liberaciones y control del visón americano.
Recuperar al coipo no persigue solamente aumentar el número de animales.
Ya en 2022, el equipo de Rewilding describía al coipo como un “arquitecto” del humedal. Los claros que produce en la vegetación permiten el ingreso de luz y son utilizados por otras especies, entre ellas la gallineta austral, para desplazarse entre los juncos.
El coipo no está considerado una especie amenazada a escala nacional o global —la propuesta de reintroducción lo ubica dentro de la categoría Preocupación Menor—, pero eso no impidió que sufriera extinciones locales en sectores de Santa Cruz.
Esa diferencia es importante: una especie puede conservar poblaciones numerosas a gran escala y, al mismo tiempo, desaparecer de ambientes donde históricamente cumplía una función ecológica.
El seguimiento también reveló comportamientos que sorprendieron al equipo.
“Pensábamos que algunos animales iban a permanecer bastante cerca de los sitios elegidos y tuvimos casos completamente diferentes”, explicó Jacquier.
Ese registro modificó también la forma de pensar el proyecto.
Otra experiencia comenzó con la construcción de un corral de presuelta con madrigueras artificiales. Allí se mantuvo inicialmente un grupo familiar antes de realizar una liberación gradual.
Después de quedar libres, los animales continuaron visitando ocasionalmente esas estructuras.
La sorpresa llegó durante este invierno. Con el congelamiento de los ambientes y una reducción de sus movimientos, los coipos volvieron a las madrigueras artificiales y permanecieron allí.
Fue la primera vez que el equipo consiguió registrar actividad de coipos durante todo el invierno en ese sector.
Para Jacquier, la experiencia indica que este tipo de refugios podría convertirse en una herramienta para facilitar la formación de nuevos núcleos en otros humedales.
El balance conocido ahora da otro salto: más de 80 coipos identificados desde que comenzó el proyecto, considerando las experiencias de Caracoles y Pinturas, frente a apenas 15 animales translocados.
Pero para los responsables del trabajo, la cifra por sí sola ya no es el indicador principal.
El próximo paso: que los recuperados ayuden a recuperar otros lugares
Cañadón Caracoles podría convertirse ahora en algo que hace pocos años era apenas uno de los objetivos escritos en el proyecto: una población fuente.
“Creo que podemos hablar de una población que está dando señales de sostenerse por sí misma. Partimos de un lugar donde el coipo se había extinto y hoy tenemos reproducción sostenida, distintas generaciones y expansión dentro del humedal”, señaló Jacquier.
Los técnicos consideran que hace falta continuar evaluando la supervivencia, reproducción y adaptación a través del tiempo antes de considerar definitivamente consolidada una población autosustentable.
Sin embargo, la siguiente etapa ya está planteada.
Sería un cambio importante respecto de la primera etapa. Ya no habría que recurrir únicamente a poblaciones silvestres externas para conseguir animales fundadores.
Los descendientes de aquellos pocos coipos que llegaron al humedal podrían transformarse ellos mismos en el origen de nuevas poblaciones.
Para Jacquier, alcanzar ese punto significaría “cerrar bastante el círculo”.
Y también permitiría comprobar el objetivo que se planteó al comenzar la experiencia: no simplemente devolver algunos animales a un sitio, sino conseguir que una población desaparecida vuelva a reproducirse, se expanda y empiece por sí misma a recuperar los humedales que alguna vez habitó.
HISTORIAL DE PUBLICACIONES SOBRE ESTE TEMA EN AHORA CALAFATE
- “Trabajando por la recuperación de los coipos en el noroeste de Santa Cruz” — es uno de los antecedentes más tempranos y explica el objetivo de reintroducir la especie en Cañadón Caracoles, cuenca alta del río Pinturas y río Ecker, además de su papel como “arquitecto” de los juncales.
Ver nota en Ahora Calafate - “AMBIENTE. Conservar los juncales, donde la vida se multiplica” — publicada en septiembre de 2022. Es especialmente útil para contextualizar por qué la recuperación del coipo está vinculada a la restauración del humedal y cómo actúa sobre la estructura del juncal.
Ver nota en Ahora Calafate - “SANTA CRUZ. Innovador proyecto para recuperar al Coipo” — enero de 2023. Es uno de los antecedentes más importantes porque ya documentaba la primera translocación de animales en Cañadón Caracoles, el uso de collares VHF, el monitoreo diario, los primeros nacimientos y la intención de formar una población autosustentable.
Ver nota en Ahora Calafate - “Desde adentro: vivir la conservación en El Unco y reconectar con la naturaleza” — 2024. Incluye el testimonio de Emanuel Jacquier y muestra una etapa más avanzada del proceso: el coipo ya estaba regresando a Cañadón Caracoles y recuperando presencia en Pinturas. También vuelve a explicar su función ecológica dentro de los juncales.
Ver nota en Ahora Calafate - “COIPO. Señales recuperación de un animal que habita humedales de la estepa” — 12 de abril de 2025. Es probablemente el antecedente más directo de la nota actual, porque ya hablaba de señales concretas de recuperación en Río Pinturas y Cañadón Caracoles y del regreso del coipo como especie funcional dentro de los humedales.
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