
El ataque ocurrió en abril de 2024 en la calle 25 de Mayo. El niño, que entonces tenía 10 años, sufrió la amputación parcial de una falange de la mano derecha y quedó con secuelas permanentes. El Juzgado local procesó sin prisión preventiva al propietario del animal por lesiones graves culposas y ordenó un embargo de $10 millones. La decisión pone especial énfasis en el deber de vigilancia y control que implica la tenencia responsable de animales.

















