
Bomberos advierten: sin control de pinos, los incendios serán cada vez peores
Hector Lara


La imagen permite dimensionar con claridad dos aspectos clave del fenómeno: por un lado, la altísima densidad, con decenas de plántulas creciendo por metro cuadrado; por otro, la rápida altura alcanzada, con ejemplares que en apenas un año ya presentan tamaños significativos. El incendio dejó el escenario perfecto para este crecimiento explosivo: suelo desnudo, nutrientes disponibles y ausencia de vegetación nativa que pudiera competir.
Desde Bomberos Voluntarios de Epuyén advierten que este proceso no es inofensivo. Por el contrario, se trata de especies exóticas altamente inflamables que, de no ser controladas, en un plazo de 15 a 20 años formarán masas forestales densas, continuas y cargadas de combustible. El resultado es un círculo vicioso que se repite: incendio, invasión de pinos, acumulación de material combustible y un nuevo incendio, cada vez más severo, rápido e incontrolable.



“Lo que hoy parece un bosque joven es, en realidad, la gestación del próximo gran desastre ambiental. La prevención y el manejo temprano son la única forma de romper este ciclo”, advierten desde el cuartel.
Lo que dicen los estudios: crecimiento acelerado, más fuego y menos agua
Esta preocupación no es aislada. Distintos estudios coinciden en que las especies de pino crecen a una velocidad entre tres y cuatro veces mayor que las especies nativas, desplazándolas en pocos años. Sectores como el Cerro Gladys, parte del Parque y áreas de bosque de Coihue muestran un avance sostenido de estas plantaciones, hasta conformar espacios tan densos que resultan prácticamente imposibles de atravesar.
El caso de Puerto Patriada es uno de los ejemplos más claros: punto de inicio del incendio de 2025 y de varios eventos anteriores, la presencia dominante de pinos ha generado condiciones ideales para fuegos de rápida propagación.
Entre las consecuencias directas se destaca el aumento del riesgo de incendios. Cada nuevo evento deja más material combustible para el siguiente, profundizando la degradación del suelo y retroalimentando el ciclo del fuego. A esto se suma un impacto hídrico severo: un solo pino de 30 centímetros de diámetro puede evaporar hasta 100 litros de agua por día. Multiplicado por miles de ejemplares, el efecto sobre la disponibilidad de agua es devastador y contribuye a un escenario de mayor sequía.

Los especialistas remarcan además un dato clave: el inicio explosivo de los incendios en plantaciones de pinos los vuelve prácticamente incontrolables desde sus primeros minutos. Bajo condiciones de altas temperaturas y vientos extremos la dispersión del fuego es fulminante.
Frente a este panorama, las acciones recomendadas son claras. A nivel vecinal, se plantea la necesidad de eliminar la mayor cantidad posible de pinos jóvenes antes de que crezcan y el costo de remoción sea mucho mayor. A nivel político y legal, se reclama la implementación de leyes y ordenanzas fuertemente punitivas para las plantaciones sin mantenimiento ni control.
FUENTE: Impacto hidrológico de las plantaciones de pinos en las nacientes del Río Chubut
El mensaje final es contundente: esto no es mala suerte ni azar. Es el resultado de un modelo de ocupación del territorio que, una y otra vez, termina prendiéndose fuego.






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