
Gracias, capitán
Pablo Perret
Hay que decirlo una vez más: gracias, Lionel Messi, por elegir ser argentino.
Porque quizás con el paso del tiempo nos acostumbramos a tenerte. A verte con la camiseta celeste y blanca. A esperar que aparecieras, que hicieras una de esas cosas que solamente vos podías hacer y que nos regalaras otra alegría.
Pero alguna vez, cuando todavía eras un chico, pudiste haber elegido otro camino.


Y elegiste Argentina.
Desde aquella convocatoria al seleccionado Sub 20 comenzó una historia que terminó convirtiéndose en una de las más grandes de todos los tiempos. Campeón del mundo juvenil, campeón olímpico, protagonista de finales, de derrotas dolorosas, de críticas injustas y de momentos en los que pareció que todo había terminado.
Brasil 2014 fue uno de esos golpes.
La final perdida ante Alemania dejó una sensación difícil de explicar. Y después llegó aquella decisión de abandonar la Selección. Parecía que Messi ya no tenía nada más para dar. Que había entregado demasiado y recibido demasiado poco.
Pero volvió.
Por suerte, volvió.
Y hay un momento que, para quien escribe estas líneas, marcó para siempre la historia de Lionel Messi con la Selección Argentina.
El Maracaná.
La final de la Copa América.
Y aquella arenga antes del partido.
No fue solamente un discurso. Fue el comienzo de algo diferente. Un grupo de jugadores que dejó atrás las frustraciones y empezó a creer que podía cambiar la historia.
Después llegó la Copa América.
La Finalissima.
Qatar.
La segunda Copa América.
Y todos esos títulos que finalmente hicieron justicia con una generación que había sufrido demasiado.
Y en el medio, vos.
El capitán.
El que levantó la Copa del Mundo en Qatar.
El que volvió a ponerse la camiseta argentina después de cada golpe.
El que siguió jugando cuando muchos pensaban que ya no tenía nada que demostrar.
Y ahora, a los 39 años, llega esta despedida.
Una despedida que duele porque no estamos hablando solamente de uno de los mejores futbolista de nuestra generación. Estamos hablando de alguien que durante más de 20 años formó parte de nuestras vidas.
Messi estuvo en los televisores de nuestras casas, en los bares, en las plazas, en las reuniones familiares, en las escuelas, en los trabajos.
Estuvo en las derrotas y estuvo en las celebraciones.
Nos hizo llorar.
Nos hizo gritar.
Nos hizo volver a creer.
Y quizás eso sea lo más importante que deja.
Porque los títulos quedarán en los libros. Los goles quedarán en los videos. Los récords quedarán en las estadísticas.
Pero las emociones quedan para siempre.
Por eso hoy no hay reproches.
No hay cuentas pendientes.
No hay nada que reclamarle.
Solamente hay agradecimiento.
Gracias, Leo.
Gracias por elegir la camiseta argentina cuando podrías haber elegido otra.
Gracias por ser nuestro capitán.
Gracias por cada gol, cada asistencia, cada gambeta y cada festejo.
Gracias también por cada lágrima, porque esas lágrimas demostraron cuánto te importaba esta camiseta.
Gracias por no abandonar.
Gracias por insistir.
Gracias por esperar.
Gracias por regalarnos una Copa América después de tantos años.
Gracias por regalarnos la Finalissima.
Gracias por regalarnos el Mundial.
Gracias por volver a levantar la Copa América.
Gracias por permitirnos vivir una generación dorada que quedará para siempre en la historia del fútbol argentino.
Y gracias por algo todavía más grande: por sentirte argentino y decirlo con orgullo.
Hoy vos nos agradecés por haberte acompañado.
Pero somos nosotros los que tenemos que agradecerte.
Porque en un país que muchas veces necesita motivos para sonreír, vos nos diste algunos de los más importantes.
Así que chau, capitán.
Disfrutá.
Descansá.
Disfrutá de tu familia, de tus hijos, de todo lo que construiste.
Nosotros vamos a seguir hablando de vos.
Vamos a seguir mirando tus goles.
Vamos a seguir contando aquella historia de cómo un chico que se fue muy joven a España terminó convirtiéndose en el capitán que llevó a la Selección Argentina a lo más alto del mundo.
Y cada vez que alguien pregunte quién fue Lionel Messi, la respuesta será sencilla:
Fue uno de los mejores.
Pero para nosotros fue algo más.
Fue nuestro capitán.
Y eso no se olvida.
Gracias, Lionel Messi.
Gracias por elegirnos.
Gracias por ser argentino.
Gracias por todo.
Chau, capitán.
Y que la vida te devuelva, aunque sea un poquito, toda la felicidad que vos nos diste.
Por Pablo Perret - Periodista Deportivo desde 1988
X: @VascoPerret







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