
Reclamo tras sufrir una descompensación. “Una emergencia no puede depender de contestadores automáticos y derivaciones confusas”.
Ahora Calafate
Imagen Ilustrativa IA Ahora Calafate
Ailu Podesta se comunicó con Ahora Calafate para hacer pública una experiencia que atravesó durante la tarde de ayer lunes y que, considera, debería servir para revisar el funcionamiento de los mecanismos de atención ante una emergencia médica en la localidad.
Alrededor de las 16 horas la mujer sufrió una descompensación mientras se encontraba sin posibilidades de trasladarse por sus propios medios. Según relató a este medio, presentaba presión arterial alta, mareos, sequedad en la boca y dolor en el pecho.


Ante esos síntomas decidió llamar al 911 para solicitar asistencia. Allí, siempre de acuerdo con el relato de la mujer, le indicaron que debía comunicarse directamente con el Hospital SAMIC.
Podestá explicó que en ese momento les manifestó que, debido a su estado, no estaba en condiciones de buscar, anotar y marcar diferentes números telefónicos y que lo que necesitaba era asistencia.
Finalmente recibió un número al cual comunicarse. “Me respondió un contestador automático”, dijo
El problema continuó cuando realizó esa llamada. “Llamé al número que me dieron y me respondió un contestador automático con opciones. Reitero: estaba descompensada”, contó en el mensaje enviado a Ahora Calafate.
Según su testimonio, debió atravesar “varios intentos, esperas y derivaciones” hasta conseguir finalmente una orientación médica básica por teléfono.
Pero su preocupación no se limita a la atención que recibió personalmente.
Podestá considera que su experiencia deja expuesta una situación que puede transformarse en un problema mucho más serio cuando una persona necesita asistencia inmediata y no tiene posibilidades de realizar sucesivas llamadas o trasladarse hasta un centro de salud.
“Comparto esta experiencia con respeto, pero con muchísima preocupación”, manifestó.
Ailú aportó otros detalles. Contó que ante la situación terminó recurriendo a una médica amiga que se encontraba en otra localidad y que, al disponer de un botiquín de emergencia, pudo tomar una medicación que la ayudó.
En su caso había además una dificultad: “Yo no tengo vehículo y de haberlo tenido, no estaba ni estoy en condiciones de manejar”, explicó.
“No quiero escrachar a nadie, pero creo que estas cosas hay que revisarlas”, señaló a Ahora Calafate.
Y puso el foco también en que “El Calafate es una ciudad turística internacional. Recibe visitantes de todo el mundo y también es el lugar donde vivimos”, escribió.
También por eso considera necesario que exista un procedimiento sencillo y claramente identificable para una persona que atraviesa una situación de vulnerabilidad.
“Ojalá que las autoridades correspondientes revisen de manera urgente los protocolos y la coordinación del sistema. Nadie debería pasar por esto en un momento de vulnerabilidad”, culminó.






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