
Riesgo de GLOF en El Chaltén: “Sabiendo que puede suceder, es clave invertir en monitoreo y alerta temprana”
Guillermo Pérez Luque
Las imágenes de la reciente catástrofe glaciar en Nepal, con centenares de víctimas y una enorme destrucción, volvieron a colocar en primer plano un riesgo que en El Chaltén se estudia desde hace más de una década: la posibilidad de que una gran masa de la ladera del Cerro Solo se desplome sobre Laguna Torre, provoque un fuerte desplazamiento de agua y genere una inundación repentina aguas abajo por el río Fitz Roy.
El doctor en Ciencias Geológicas Diego Winocur, investigador del Instituto de Estudios Andinos (UBA-CONICET), integra el grupo científico que sigue la evolución del sector desde 2015. En diálogo con FM Dimensión, explicó que el escenario de Laguna Torre no debe equipararse en magnitud con lo ocurrido en Nepal, pero afirmó que esas imágenes permiten dimensionar qué pueden provocar este tipo de procesos naturales.


“Quizás los modelos que nosotros tenemos no sean tan catastróficos como lo que sucedió en Nepal. Puede ser tres veces menos o cinco veces menos, no lo sabemos. Pero sirve para tomar conciencia gráfica de lo que puede suceder”, señaló.
Para Winocur, la discusión central ya no pasa solamente por conocer la existencia de la amenaza. El desafío es poder observarla en tiempo real y disponer de un sistema que permita actuar antes de que el evento ocurra.
Una ladera que hoy tiene menos contención
Los investigadores comenzaron a estudiar específicamente este proceso en 2015.
En aquel momento, explicó Winocur, el desplazamiento de la ladera del Cerro Solo era menor y parte del terreno todavía se encontraba contenido por el hielo del glaciar Torre.
La situación comenzó a modificarse especialmente desde 2020-2021, con una aceleración del retroceso glaciar.
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Gentileza Amigos del PNLG ZN
“El glaciar Torre comenzó a retroceder muy rápidamente, hasta duplicar y en algunos períodos cuadruplicar la velocidad que tenía en años anteriores. Ahora toda la parte activa de la ladera del Cerro Solo está libre de hielo y está comenzando a ceder más rápidamente”, explicó.
El seguimiento realizado mediante imágenes y mediciones indirectas permitió detectar períodos en los que el terreno llega a desplazarse algunos centímetros en pocos días.
“Con mucha lluvia o mucha temperatura, esa ladera se mueve cuatro o cinco centímetros en una semana. Después puede estar un mes quieta”, detalló.
El problema es que un movimiento que durante años puede ser lento podría eventualmente acelerarse.
“Si llueve mucho, hay una pequeña vibración sísmica, nieva mucho y después hace calor, en vez de descender lentamente puede hacerlo de manera súbita. El peligro es que toda esa masa ingrese al lago, lo desborde y genere una inundación aguas abajo”.
Nepal cientos de muertos, Suiza, uno: la diferencia del monitoreo
Winocur utilizó dos acontecimientos recientes como ejemplos para explicar por qué considera indispensable avanzar con el monitoreo.
El primero es la catástrofe ocurrida en Nepal, donde un colapso glaciar desencadenó una devastadora inundación y flujo de escombros. “No se conocía absolutamente nada. Esa es la diferencia entre invertir en ciencia y monitoreo versus no invertir”.
Antes y después en Nepal - 2026 . Sin alertas tempranas ni monitoreo, cientos de muertos, miles de desaparecidos
Como contracara mencionó Blatten, en Suiza, donde en mayo de 2025 una enorme masa de roca y hielo terminó sepultando gran parte de la localidad.
La diferencia fue que los especialistas venían siguiendo la aceleración de los movimientos y las autoridades pudieron evacuar previamente a casi todo el pueblo.
“El monitoreo es una herramienta excelente como prevención. Ocurrió una avalancha, aplastó prácticamente todo el pueblo, pero ya lo habían evacuado”, explicó.
Hubo una víctima que se resistió a dejar su hogar, recordó Winocur, pero la evacuación previa evitó que el colapso terminara en una tragedia de enormes proporciones.
“Lo importante fue que en el monitoreo vieron que se incrementaban las velocidades. Esa aceleración permite predecir que cuando llega a determinado umbral ya no tiene vuelta atrás”.
Y sintetizó la diferencia de manera contundente: “Si no se monitorea, podría pasar como en Nepal. Simplemente ves una ola gigante y no hay nada para hacer”.
Antes y después en Blatten Suiza 2025 - Con alertas tempranas - Solo un muerto que no quiso dejar su casa
El Chaltén todavía no tiene monitoreo en tiempo real
Este es precisamente el déficit que los científicos vienen señalando para Laguna Torre y Cerro Solo.
Actualmente existen cámaras que toman fotografías periódicas de la ladera, pero esa información no se transmite en tiempo real. Los investigadores deben concurrir al lugar para recuperar las imágenes y analizarlas posteriormente.
“No tenemos una vigilancia activa como puede existir en los volcanes. Trabajamos mediante métodos indirectos e imágenes satelitales con limitaciones de definición”, explicó Winocur.
Eso permite estudiar lo que ocurrió, pero no necesariamente advertir inmediatamente una aceleración peligrosa.
“Las cámaras sacan fotos todos los días, pero nosotros podemos ir una vez por año, si tenemos fondos. Entonces hacemos un análisis posterior de cómo se movió la ladera. No tenemos el monitoreo activo que estamos pidiendo”.
Como viene informando Ahora Calafate, la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares presentó un proyecto de Sistema de Alerta Temprana que contempla sensores, cámaras y estaciones capaces de transmitir información para seguir permanentemente la evolución de Laguna Torre, Cerro Solo y el río Fitz Roy.
Dos camionetas
Otro dato relevante de la entrevista fue el costo estimado para comenzar a instrumentar un sistema de estas características. Winocur descartó que se necesiten inversiones multimillonarias. Ante la consulta de FM Dimensión, utilizó una comparación gráfica: “Puede ser el costo de dos camionetas Hilux. Para empezar”.
Aclaró que la inversión final dependerá de la sofisticación y extensión del sistema, pero insistió en que el costo resulta bajo frente al daño potencial que se intenta prevenir.
“Sabiendo que puede suceder, es clave invertir en un plan de monitoreo y en un plan de alerta temprana”, remarcó.
Para el investigador, debería existir participación de los distintos niveles del Estado. “El Chaltén es la Capital Nacional del Trekking y recibe muchísima población turística. No es solamente la comunidad que vive ahí: hay miles de personas que recorren esos senderos y están expuestas a esa amenaza”.
Cómo podría afectar el GLOF en el ejido urbano de El Chalten
Minutos que pueden resultar decisivos
Los modelos realizados para analizar un eventual evento permiten estimar cuánto demoraría una crecida de gran magnitud en alcanzar El Chaltén después de originarse en Laguna Torre.
Winocur indicó que “un sistema de alerta temprana sería muy exitoso porque tenemos una diferencia de unos 40 minutos entre que sucede el evento y llega a El Chaltén”, afirmó.
Ese tiempo permitiría activar alarmas, alejar personas de las zonas bajas y aplicar protocolos previamente establecidos.
La planificación deberá contemplar también a quienes se encuentren recorriendo los senderos de Laguna Torre y otros sectores atravesados por una eventual inundación.
“Creo que va a suceder, pero no sabemos cuándo ni cómo”
Winocur fue especialmente claro al responder una de las preguntas centrales: si el eventual colapso de la ladera puede descartarse o si es esperable que ocurra alguna vez.
“Yo creo que sí va a suceder, pero no sabemos cuándo ni cómo. Puede suceder en veinte años, en cinco años o mañana”, respondió.
Eso no significa que necesariamente se produzca el peor escenario. La ladera podría ir desprendiéndose gradualmente y sin generar una ola significativa. El problema es que, sin instrumentos adecuados, no se conoce con suficiente detalle cómo está evolucionando cada fractura y cada sector inestable.
“No tenemos el monitoreo de cuánto se abrió una fractura, cuánto se abrió otra o cuánto descendió determinado sector. Seguramente eso se va a terminar cayendo, pero no sabemos de qué manera va a suceder”.
De la advertencia a la preparación
Ahora Calafate viene abordando esta problemática desde 2019, cuando el riesgo de una gran remoción de masa sobre Laguna Torre ya había sido incorporado entre las amenazas naturales identificadas para El Chaltén.
En los últimos meses el tema avanzó con mayor fuerza en la agenda institucional. Científicos, organizaciones, Parques Nacionales, Municipio, Provincia y legisladores comenzaron a trabajar en herramientas de prevención.
Esta semana se realizó una primera reunión para comenzar a elaborar protocolos de contingencia, y para el 2 de septiembre está previsto ampliar esa mesa con la participación de organismos nacionales.
Winocur consideró positivo ese avance.
Pero señaló que queda pendiente el paso considerado fundamental: instalar el sistema de monitoreo en tiempo real.
La diferencia entre conocer una amenaza y poder anticiparla es, justamente, el mensaje que dejaron Nepal y Blatten.






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