CARTAS ORGÁNICAS Y EL DÉFICIT HABITACIONAL

Opinión 14/10/2020 Por Alejandro Rojo Vivot
El deficit habitacional que tiene nuestro país y especialmente la región, hace que en las herramientas como las Cartas Orgánicas, sea esencial tener en cuenta este aspecto para una digna vida humana de cada uno que habita este suelo. Por Alejandro Rojo Vivot.
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FOTO: ARV.  USHUAIA, OCTUBRE 2020

“Con el voto favorable de las dos terceras partes (2/3) de la totalidad de sus miembros el Concejo Deliberante y a propuesta del Departamento Ejecutivo Municipal, podrá crear el Instituto Municipal de la Vivienda, que dependerá del Intendente Municipal. La Ordenanza reglamentará su funcionamiento, objetivos y fines”. [1]

 

Carta Orgánica de Zapala (2006)

 

Con respecto al acuciante y amplio déficit habitacional, ya transitando el Siglo XXI, también es dable puntualizar que existen debates académicos y de especialistas en la materia como, en otros casos discusiones con frases hechas donde se presentan reiteradas expresiones genéricas y voluntaristas con poca o nula capacidad de construcción de conocimiento, agotándose en el intercambio de opiniones; en Argentina son significativas las diferencias y, en algunos casos la falta registros fehacientes y son, relativamente, pocos los estudios con proyecciones como el fehaciente establecimiento de metas verificables, de los distintos estamentos gubernamentales, con sus correspondientes ítems presupuestarios con clara especificidad.

Los riquísimos intercambios de opiniones en instancias coloquiales donde las muletillas y frases hechas se entrecruzan ágilmente con argumentos sostenidos con cierto rigor, incluyendo la identificación de las fuentes de ser posible aunque sea en algunos casos, como el reconocimiento fáctico del valor de la diversidad de opiniones y el respeto del otro más allá de los respectivos puntos de vista.

Las tareas científicas están continuamente en revisión y desarrollo pero, algunas cuestiones en las primeras décadas del tercer milenio, en la amplia mayoría de los individuos que las llevan adelante, sigue siendo válido lo señalado en 2015 por el destacado neurocientífico argentino Pedro Bekinschtein: “Pensar científicamente implica preguntarse Ęť¿cómo lo midieron?Ęź antes de empacharse con los números y los gráficos de torta”.

Las campañas electorales casi siempre, poco agregan a los escuetos enunciados más próximos al voluntarismo y a lo políticamente correcto, basadas en personalismos y centradas en intercambios de denuncias esgrimiendo promesas supinas, casi nada aportan a clarificar el panorama de un acuciante déficit del hábitat y habitacional que sufren muchísimas personas que, difícilmente, como en otras épocas, el trabajo individual o asociado sea el largo camino a recorrer con suficientes expectativas de lograr lo buscado.

Asimismo, el deplorable hacinamiento, terrenos inundables a la menor lluvia, deficiente o nula recolección de los residuos familiares, mala iluminación, transporte público precario, contaminación ambiental, etcétera, además denigran a la condición humana y distorsionan el desarrollo integral en un entorno saludable.

Una parte de la población, por su nivel de generación de ingresos económicos puede, en el mediano o largo plazo acceder a una vivienda propia digna eligiendo dónde y cómo desarrollar su vida; otra parte logrará alquilar siempre y cuando su situación laboral no se deteriore en un contexto histórico de poca previsibilidad y con periódicos ensayos económicos, más parecidos a aventuras, que terminaron en nefastas crisis perjudicando sobre todo a los más débiles; por suerte, siempre se resolvieron dentro de la institucionalidad democrática incluyendo adelantando las elecciones o con cinco presidentes en una semana.

Un ambiente sustentable e inteligentemente protegido incluye también núcleos urbanos, de cualquier dimensión, desarrollados orgánicamente.

En tal sentido observemos lo planteado en una Carta Orgánica: “Créase el Banco Municipal de Tierras que intervendrá en todo lo concerniente a las tierras fiscales pertenecientes al dominio municipal y todas aquellas posibles de ser incorporadas al mismo. Promoverá el acceso al hábitat digno a través de la venta de parcelas o mediante loteos sociales, de acuerdo a la situación particular de los solicitantes, cuyo relevamiento y determinación de prioridades elaborará mediante su participación activa en el Consejo Económico y Social y en el Consejo Urbano Ambiental. Su funcionamiento se regirá por una ordenanza dictada al efecto”. [2]

“Crease el Fondo Municipal para la Vivienda Social, que se compondrá de recursos nacionales, provinciales y municipales. Para los dos primeros, el Departamento Ejecutivo Municipal gestionara ante ambos Estados y los fondos municipales serán acordados en el marco de la elaboración del Presupuesto Participativo Municipal. El fondo será administrado por el área municipal competente o por un ente participativo y plural creado al efecto. El fondo deberá fomentar la construcción de viviendas dignas, como así también reglar su funcionamiento de forma rotatoria y solidaria entre los beneficiarios. Para su implementación, se elaborara un registro de solicitantes con datos estadísticos que permitan establecer nivel de prioridades”. [3]

Mientras se mantengan las graves condiciones estructurales generales es más imperioso que nunca que en cada localidad se reflexione y debata también sobre sus respectivos suelos urbanos, la prestación de servicios públicos, el resguardo ambiental, etcétera. En tal sentido las cartas orgánicas deben necesariamente incluir estos aspectos vitales, alejándose de los declamados meros voluntarismos.


 
[1] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 247°. Zapala, Provincia del Neuquén, Argentina. 2006.
[2] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 246°. Zapala, Provincia del Neuquén, Argentina. 2006.
[3] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 248°. Zapala, Provincia del Neuquén, Argentina. 2006.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

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