
El impacto del piano de concierto en El Calafate: “Nos convierte en referentes culturales de la región”
Hector Lara


“El ciclo va a seguir porque la idea es que el piano permanezca en el tiempo”, afirmó Barrocal, quien destacó el enorme trabajo colectivo que implicó el proyecto, desde la gestión cultural hasta el acompañamiento institucional y comunitario.
Durante la entrevista, la docente hizo especial hincapié en la importancia del estudio sostenido en la formación musical. “Hay chicos con muchísima facilidad, pero si no estudian, el dedo no les hace caso y se frustran”, explicó. Y remarcó que el piano, como cualquier disciplina, requiere constancia: “Cuando sos inicial tenés que sentarte dos o tres veces por semana; cuando sos intermedio o avanzado, todos los días. Es como cualquier deporte”.
En ese sentido, fue contundente al señalar que “la disciplina mata talento”, subrayando que incluso quienes poseen condiciones innatas necesitan dedicarle tiempo y esfuerzo al instrumento para poder desarrollarse plenamente.


Uno de los grandes hitos del ciclo fue la llegada de un piano Steinway, un instrumento de concierto de primer nivel que hoy forma parte del patrimonio cultural local. “Es una maquinaria con un nivel de detalle y precisión que no cualquier marca tiene. Por eso es tan costoso y por eso también va a tener una gran trayectoria durante muchísimos años”, explicó Barrocal.

La pianista destacó que este tipo de instrumentos permite trabajar aspectos técnicos imposibles de desarrollar en un piano eléctrico: “Hay un nivel de sutileza que excede las posibilidades del electrónico. Si tocás más suave, suena más suave. Ese detalle está, y para la formación es fundamental”. Incluso artistas invitados resaltaron la calidad del piano. Barrocal contó que la reconocida pianista Daniela Salinas, quien brindó un concierto en septiembre, celebró que la ciudad pudiera contar con un instrumento de ese nivel, lo que habilita un trabajo técnico de alto detalle.
Uno de los momentos más emotivos del ciclo fue el cierre protagonizado por Ana Paula Rodríguez, una pianista de apenas 14 años, quien comenzó a estudiar piano en 2020 con un pequeño teclado y clases virtuales junto a Barrocal. “Nunca vi una nena con tanta emoción por ver un piano”, recordó. Ana Paula, que hoy vive en General Rodríguez, tuvo una evolución notable: fue becada este año en Suiza y ya fue convocada para continuar su formación en Roma. “Se me ponía la piel de gallina cuando la vi sentarse al piano y tocar.”, expresó quien fue su primera docente y supo canalizar ese talento nato de Ana Paula y también destacó el rol clave de la familia en el acompañamiento de la disciplina. Si bien nació en Buenos Aires, la joven vivió algunos años en El Calafate, y Barrocal no dudó en definirla como “un talento calafateño”, resaltando además el fuerte vínculo afectivo que mantiene con la ciudad.
Actualmente, El Calafate cuenta con alrededor de 100 alumnos de piano, distribuidos entre distintos espacios y docentes de la localidad. Barrocal mencionó a los profesores Ricardo Palumbo, Federico Campos, Bibiana Dania y María Cecilia Echandi, quienes forman parte de este entramado educativo. En su taller, que funciona dentro del área de Cultura, la profesora llegó a tener hasta 35 alumnos en los momentos de mayor actividad. “Es un montón, solo en piano”, remarcó, destacando la amplitud etaria de los estudiantes, que incluye niños, jóvenes y adultos.
Otra de las propuestas destacadas fue el “Piano Open”, una experiencia abierta en la que cualquier persona pudo subir al escenario y tocar el piano de concierto durante varias horas. “Es animarse, es desarrollar habilidades escénicas: tocar frente a un público, terminar, saludar. El piano real vibra, vibra el piso, y eso se siente”, explicó Barrocal. La iniciativa será retomada el próximo año y forma parte de una mirada inclusiva que busca acercar el instrumento a toda la comunidad.
Consultada sobre el valor simbólico y cultural de contar con un piano de concierto, Barrocal fue clara: “Nos convierte en referentes culturales de la región. Hoy tenemos un piano que habilita que vengan músicos que antes ni se imaginaban tocar acá”. Además, subrayó que muchos pianistas profesionales no se presentan si no hay un piano de concierto disponible. “Dentro de la provincia somos la tercera localidad que tiene un piano de este nivel, junto a Puerto San Julián y Río Gallegos”.
El mantenimiento del instrumento es otro eje central del proyecto. “En el sur los pianos sufren mucho por el ambiente seco, el viento y la calefacción. La humedad es clave”, explicó Barrocal, quien adelantó la intención de adquirir un humidificador específico para pianos de cola y garantizar afinaciones y ajustes periódicos. “La maquinaria tiene que mantenerse como un auto: si querés que funcione, hay que hacerle los servicios”, graficó.

Junto con el Steinway llegó otro piano a lo localidad, El piano Mignon, de origen francés, es otro de los instrumentos que se suman al crecimiento musical de la localidad y actualmente se encuentra en el restaurante Isabel. Se trata de un piano de cuarto de cola, adquirido por el dueño del establecimiento, que forma parte de una propuesta cultural alternativa pensada para ampliar los espacios de circulación de la música en vivo. Según explicó Victoria, la idea es generar un circuito cultural que permita que los pianistas que visitan El Calafate no se presenten únicamente en salas tradicionales, sino que también puedan ofrecer conciertos, charlas y clases en un ambiente más íntimo, fortaleciendo así el vínculo entre la música, la gastronomía y la comunidad.
El piano fue adquirido gracias a un extenso trabajo de gestión, conciertos, rifas, peñas folclóricas, hasta un show de Piñón Fijo, que contaron con el apoyo de músicos y vecinos. Sin embargo, el aporte final del Municipio de El Calafate fue decisivo para completar el pago del instrumento. “Habíamos proyectado cubrir el 80% con los conciertos, pero a mitad de año no habíamos llegado ni al 20%. Fue muy difícil, el valor estaba en dólares”, relató Barrocal. Finalmente, con el respaldo del intendente, el piano quedó totalmente pago y en óptimas condiciones, con afinación y mantenimiento incluidos por la empresa proveedora.
El proyecto continúa creciendo y ya tiene presencia en redes sociales a través de Instagram: @piano_calafate, desde donde reciben mensajes de músicos de distintas partes del mundo interesados en sumarse a la propuesta. Con conciertos, masterclass gratuitas, articulación con coros y la orquesta local, y nuevas locaciones como espacios gastronómicos con propuestas musicales, El Calafate consolida un camino que combina formación, acceso cultural y proyección internacional, con un piano de concierto como protagonista y símbolo de una comunidad que apuesta al arte.






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