
Una turista dejó una carta en el Glaciar Perito Moreno con un mensaje ambiental para reflexionar
Pablo Perret


Se trata de Estefanía Romano, especialista en políticas públicas, gestión ambiental y coordinación de proyectos transnacionales, quien se encuentra por estos días recorriendo la región.
Durante su visita al Glaciar Perito Moreno, dentro del Parque Nacional Los Glaciares, la científica vivió una experiencia que definió como movilizadora. En ese contexto, decidió dejar una carta con un mensaje orientado a generar conciencia sobre el cuidado del ambiente.
Romano cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando en distintos países de Europa, Brasil y Sudáfrica, en programas vinculados al desarrollo sostenible. A lo largo de su carrera, ha coordinado iniciativas en escenarios complejos, articulando acciones entre gobiernos, instituciones, comunidades locales y el sector privado.


Según pudo saberse, el texto que dejó en el lugar plantea la necesidad de reforzar el compromiso colectivo frente a los desafíos ambientales actuales, poniendo el foco en la responsabilidad compartida para preservar ecosistemas clave como los glaciares.
El gesto se da en uno de los sitios más visitados del país y reconocido a nivel mundial, lo que refuerza el valor simbólico de la acción.
La presencia de Romano en El Calafate y su iniciativa vuelven a poner en agenda la importancia de reflexionar sobre el impacto humano en entornos naturales y la necesidad de avanzar en políticas sostenibles.
Estimados/as,
Me dirijo a ustedes a fin de compartir una inquietud surgida a partir de una visita reciente a uno de los glaciares bajo su jurisdicción, realizada a través de la excursión Safari Azul.
La experiencia me generó preocupación, en particular por la percepción de que los desprendimientos de hielo eran vividos principalmente como una atracción, sin un encuadre claro que ayude a comprender su significado en el contexto ambiental actual. Asimismo, durante el recorrido en embarcación, observé situaciones en las que algunos visitantes recogían fragmentos de hielo, los manipulaban, los colocaban en botellas como recuerdo o incluso los consumían. Al señalar estas prácticas, la reacción fue de reproche hacia mi planteo, sin que se desalentaran, lo que no favoreció un intercambio constructivo.
En este sentido, también llamó especialmente la atención la escasa presencia de información accesible sobre cambio climático y la falta de mensajes claros orientados a promover el respeto y la conservación de un entorno tan sensible.
Entiendo la complejidad de gestionar estos espacios y valoro profundamente el trabajo que realizan. Precisamente por ello, considero fundamental que la experiencia de visita contribuya activamente a generar conciencia sobre el valor y la fragilidad de estos ecosistemas.
Comparto estas observaciones con el mayor respeto, entendiendo la complejidad de coordinar este tipo de experiencias. Precisamente por ello, considero que el rol de quienes guían estas visitas es clave para transmitir no solo la belleza del lugar, sino también su fragilidad y valor.
Confío en que estos comentarios puedan ser tomados como una oportunidad para reforzar el enfoque educativo y ambiental de la experiencia, en línea con la importancia que tiene un lugar como el glaciar.
Stefania Romano
Por Pablo Perret
X: @VascoPerret






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