
El rol del puma y su inesperado impacto en las aves de la estepa
Hector Lara
El escenario de este descubrimiento es el Parque Patagonia, donde investigadores comenzaron a observar una escena tan sutil como reveladora: pequeñas aves de la estepa recolectando lana de guanacos que habían sido cazados por pumas, utilizando ese material para construir sus nidos.


Este comportamiento, en apariencia simple, podría tener implicancias profundas. Las aves de la estepa suelen ser presa de carnívoros medianos como zorros, zorrinos y gatos silvestres. En contextos donde estos depredadores abundan, las aves deben invertir más tiempo en vigilar y defender sus nidos, lo que reduce la energía disponible para la crianza de sus pichones.
Es en este punto donde el puma, depredador tope del ecosistema, podría estar desempeñando un rol clave. Al regular o modificar el comportamiento y la presencia de estos carnívoros medianos, podría disminuir la presión sobre los nidos. Esto, a su vez, se traduciría en mayores probabilidades de éxito reproductivo para las aves.

Pero el aporte del puma no se limitaría solo a ese equilibrio indirecto. Según explican desde el equipo de investigación, también podría estar generando un beneficio tangible a través de los restos de sus presas. “Durante la primera campaña de estudio de biología reproductiva de las aves que comenzó en 2024, vimos una interacción bastante inesperada por nosotros, que es mientras estábamos buscando los nidos, las aves acercándose a carcasas de guanacos para llevarse lana de estas mismas. A través de eso pensamos que los pumas podrían estar proveyendo de material que ayuda a mantener los nidos calientes, beneficiando la regulación térmica de los mismos”, señalaron.
Para profundizar esta hipótesis, el trabajo se lleva adelante junto a investigadores del CONICET. El estudio compara áreas con distinta actividad de pumas, analiza la cantidad y características de los nidos, mide su desempeño térmico y evalúa cómo varían las tasas de depredación.
Además, se instalaron cámaras trampa que registran la actividad en torno a las carcasas de guanacos. Estas permanecen activas durante periodos de dos o tres semanas, permitiendo observar cómo las aves regresan para recolectar lana.

“Qué especies usan estas carcasas y en qué medida lo hacen es parte de lo que estamos estudiando. Luego retiramos los nidos para analizar en laboratorio cuánto aislamiento térmico aporta la fibra de guanaco”, explicaron los especialistas.
Así, una escena cotidiana del paisaje patagónico comienza a revelar conexiones invisibles: la caza de un puma, la carcasa de un guanaco y el delicado nido de un ave podrían estar formando parte de un mismo entramado ecológico. La pregunta que ahora guía la investigación es tan sugerente como compleja: “¿y si, sin ser vistos, los pumas no solo modelan el paisaje, sino que también aumentan las chances de vida de las aves?”.






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