
Homenaje. Una sala del SAMIC lleva el nombre de Héctor Oyarzo
Guillermo Pérez Luque
La muerte de Héctor Oyarzo ocurrió el 24 de noviembre pasado y causó profundo dolor en la comunidad de El Calafate, en la que “El Flaco” trabajó como enfermero desde 1982.
Además de ser un histórico en la salud pública local, la muerte de Oyarzo fue la primera de un trabajador del ámbito sanitario de El Calafate.



En la mañana de ayer martes, los compañeros, amigos y directivos del Hospital, le rindieron un homenaje, colocando una placa con su nombre en la Sal de Internación del SAMIC, “en reconocimiento de su trayectoria y compromiso con la Enfermería, su equipo de trabajo y los pacientes”, manifestaron desde la institución hospitalaria.
Luego se plantó un roble en el jardín del hospital, como “símbolo de fortaleza y resistencia; la misma entrega que nos enseñó el Flaco y a quien recordaremos por siempre”, afirma un parte del SAMIC.







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