APUNTES CIUDADANOS: CARNAVALES

Opinión 14/02/2021 Por Alejandro Rojo Vivot
Este fin de semana se festeja el Carnaval, y Alejandro Rojo Vivot (1) nos da con este escrito un contexto de todos los tiempos hasta hoy. HUMOR, POLÍTICA Y AFINES CCLVI
Rico Tipo N° 557 14 septiembre 1955

FOTO: ARV. RICO TIPO. N°557. BUENOS AIRES, 14 DE SEPTIEMBRE DE 1955

“Por medio de un examen crítico que, analizando ejemplos de chistes, demuestre que nuestra teoría [2] de su técnica es forzada o artificiosa y que existen otras más evidentes y profundas que hemos dado de lado en favor de la nuestra, o compruebe la existencia efectiva de las coincidencias por nosotros señaladas”. [3]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

El humorista gráfico español Antonio Madrigal Collado (Madrigal) (1940) afirmó que “Me autocensuro. ¿Cómo? ¡Pues autocensurándome! Y el autocensurador que no se autocensura… conocerán sus chistes su familia y sus amigos. ¡Pero nadie más!”. [4]

Históricamente, en muchas regiones, la humanidad se desarrolla, con numerosas variantes peculiares, con un cierto orden preestablecido y con bastantes acuerdos ancestrales que vaya uno a saber quiénes los establecieron; en varios casos algunos están en discusión como si es o no falta de respeto instalar el teléfono celular en la mesa donde se está compartiendo una reunión gastronómica, emplearlo constantemente expresando únicamente un perdón aunque nadie lo crea ni el que lo reitera sin convencimiento alguno.

¿QUÉ CELEBRAMOS CUANDO CELEBRAMOS?

Los carnavales tienen su origen, según algunos autores, en la necesidad, por parte de la población, de descansar de ser lo que son o representan ser y llevar adelante acciones que el resto del año les están prohibidas o restringidas.

¿Qué sucedería si siempre fuéramos caminando al Banco disfrazados de payasos o de odaliscas?

Otros muchos viven todos los días alegre y satisfactoriamente sin tener la urgente necesidad de arrojar a sus semejantes bombitas de agua, esgrimir sonoras matracas, etcétera.

Pero, en definitiva, reina el humor o su representación con significativas adhesiones ciudadanas; pasados los festejos tan particulares y específicos todo vuelve a lo que era antes esperando el próximo año; quizá son como algunas promesas electorales o los altisonantes y triunfalistas anuncios oficiales, pues hay quienes los disfrutan aunque pocos o nadie los crea.

“La visión clásica de lo cómico, esencialmente amargada y perturbada por escrúpulos morales, se mantiene en el pensamiento cristiano primitivo y medieval. Tanto los autores patrísticos [5] como los escolásticos [6] dijeron muy poco en favor de la risa, que interpretaron con frecuencia como una distracción reprobable de la obligación del buen cristiano de llorar por los pecados del mundo y prepararse para las dichas del más allá. No es necesario decir que esto no significa que la risa y el sentido de lo cómico desapareciesen durante todo ese tiempo. Por lo menos (y había mucho más), se vivía la exuberante explosión cómica del carnaval, una celebración que fue la auténtica sucesora apostólica de la orgía dionisíaca”. [7] [8]

ALGO DE HISTORIA

En la tercera década del Siglo XIX los carnavales duraban tres días. [9] En la actualidad poco han cambiado algunas cuestiones adaptándose a los graves problemas que existen: desempleo, altos impuestos, costes relacionados con los sueldos, profundas divisiones partidarias, etcétera, que luego se sumaron a la larga cuarentena y restricciones a las libertades individuales por la pandemia: supresión del funcionamiento del sistema educativo, cierres definitivos de miles de emprendimientos comerciales, largas convalecencias, inactividad de los organismos públicos, etcétera.

Desde hace mucho y hoy en día existen opiniones muy distintas sobre la algarabía permisiva en honor del dios mitológico Baco, habiendo antecedentes remotos en Sumeria y otras regiones.

También vale recordar algunos esfuerzos por controlar determinadas conductas “El Juego de Carnaval [10] sólo será permitido en los tres días que preceden al de Ceniza, [11] principiando en cada día a las dos de la tarde, cuya hora se anunciará por tres cañonazos en la Fortaleza, y concluyendo al toque de oración, [12] en que tendrán lugar otros tres cañonazos. (…)

Queda igualmente prohibido el uso de las máscaras, el vestirse en trage [13] que no corresponda a su sexo, el que representarse en clase de farsante, [14] pantomino, o entremés, con el trage o insignias de eclesiástico, magistrado, militar, empleado público o persona aciaga. [15] (…)

El que infringiese cualquiera de los artículos de este decreto será castigado a juicio y discreción del Gobierno, como corresponda, según las circunstancias del caso, y al mismo tiempo obligado a subsanar los daños y perjuicios particulares que hubiera causado por su infracción, en caso de ser reclamados”. [16]


[1] Delegado titular por la Provincia de Tierra del Fuego en la LXXII Asamblea Ordinaria del Consejo Federal de Discapacidad (COFEDIS). Córdoba, Provincia de Córdoba, Argentina. (2017). 
[2] Interpretación de los sueños.
[3] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Páginas 1123 y 1124. Madrid, España. 1973.
[4] Madrigal. En José Manuel Gironés. La política española entre el rumor y el humor. Ediciones Nauta. Página 363. Barcelona, España. Octubre de 1974.
[5] Primeros cristianos.
[6] Erudito; edad media.
[7] Dios olímpico en la mitología griega relacionado con la fertilidad como con el vino, éxtasis, y el desenfreno liberador de inhibiciones de aspectos culturalmente aceptados por una parte importante de la población de una época y lugar determinado. Baco es el dios equivalente para los romanos.

Ver también Bromio o Bromius, del griego antiguo: bullicioso.
[8] Berger, Peter. Risa redentora. La dimensión cómica de la experiencia humana. Editorial Kairós. Páginas 51 y 52. Barcelona, España. Febrero de 1999.
[9] Un inglés. Cinco años en Buenos Aires, 1820-1825. Londres 1825. Editorial Solar. Buenos Aires, 1942.
[10] Notemos que lo consideraban un juego de particulares características, que luego adicionó desfiles, bailes, etcétera, que se realizaban en espacios cerrados o en lugares públicos como las calles.
[11] Miércoles de Ceniza. Festividad cristiana que da inicio a la Cuaresma (cuarenta jornadas antes del domingo de Pascuas), que se desarrolla al día siguiente del martes de Carnaval, ayunando y reflexionando.
[12] Horas canónicas.

Toque: llamada de atención sonora. 

Oración: en la edad media los monasterios se organizaron el día mediante tiempos de oración intercalados con las acciones cotidianas, incluyendo el descanso nocturno.

En este caso se refiere a la que indica el fin con el consecuente silencio.
[13] La letra j (lota) adquirió las características actuales a partir del Siglo XVI y lentamente comenzó a emplearse.
[14] Coloquial: El que finge ser o sentir lo que no es; quizá se referían a los honorables corruptos y a los que sustentan cargos públicos sin poder justificar sus respectivos patrimonios.

Antiguamente este término era empleado genéricamente para designar a los actores y actrices.

Las farsas son obras humorística, casi siempre relativamente breves.
[15] Desdichado, desafortunado, día fatal.
[16] Gobierno de Buenos Aires. Decreto. Reglas para el Carnaval. Artículos 1° y 7°. Buenos Aires. Febrero de 1836.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

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