CARTAS ORGÁNICAS: PARTICIPANDO

Opinión 03/02/2021 Por Alejandro Rojo Vivot
La Participación Ciudadana es clave en mejorar cada una de nuestras sociedades e involucrarse de donde sea es poder mejorar nuestras sociedades, esta herramienta de Cartas Orgánicas es un buen comienzo. Por Alejandro Rojo Vivot
20190522 Museo Dalí Figueras 2019

FOTO: ARV. SALVADOR DALÍ. MUSEO DALÍ. FIGUERAS, ESPAÑA. 22 DE MAYO DE 2019

“Si alguna vez te has visto obligado a pasar tres días en una ciudad pequeña, en la que no conocías a nadie, ni nadie te conocía, ¿no sentiste un profundo dolor, no te consumió el deseo de una agradable comunicación? Si es así, compartirás mi desazón.

El espíritu de la vida se manifiesta en todo lo que nos rodea mediante la palabra. Pero los habitantes de las pequeñas ciudades son como una orquesta que, encerrada en sí misma, está cansada por los ensayos, acostumbrada a su propia música, en la que sólo suenan bien y con pureza las obras propias y en la que cualquier nota ajena resulta discordante para sus oídos y la hace callar al punto”. (1816) [1] [2]

 

E.T.A. Hoffmann (1776-1822) [3]

 

Desde la primera versión de la Constitución de Argentina continuando en la actualidad, está taxativamente establecido el involucramiento de los ciudadanos, particularmente los que integran los respectivos cuerpos electorales; inclusive en algunas instancias locales los extranjeros pueden votar y eventualmente ser elegidos como concejales, tal lo establecido en numerosas cartas orgánicas.

Las constituciones provinciales, con distintas características, establecieron otro tanto.

Las ciudades que cuentan con cartas orgánicas avanzaron significativamente en cuanto a ejercer las autonomías locales y, por caso, la participación ciudadana.

A fines del Siglo XX y la primera década del siguiente el desarrollo fue significativo al respecto.

A continuación ese plausible proceso democrático, en general, comienzó a menguar notoriamente, por muy distintas razones independientes unas de las otras o articuladas, concatenadas, etcétera.

Mientras la corrupción creció, incluyendo las operaciones judiciales o partidarias a fin de lograr la impunidad.

Con frecuencia, la amplia y profunda pobreza de, aproximadamente, la mitad de la población de Argentina, aunque sea un flagrante incumplimiento a lo dispuesto en la “Declaración Universal de Derechos Humanos” (NU, 1948) pocas veces es afrontada por los poderes públicos en ese contexto.

Es como si se hubieran quedado a mitad de camino, algunos recordando casi con añoranza, otros con resignación, frustración, etcétera, mientras hay quienes continúan bregando y difundiendo los principios e institutos, capacitando a vecinos, exponiendo ante algunas autoridades políticas que se avienen al menos a escuchar, etcétera.

Al mismo tiempo, casi siempre en forma reactiva, se expanden las estrategias de acción directa como marchas, protestas golpeando algún elemento ruidoso, solicitadas, mensajes electrónicos en bases gratuitas y sin verificación de afirmaciones, etcétera; muchos medios de comunicación social amplían las repercusiones exponiéndose muy claramente las líneas editoriales de los mismos.

Las agrupaciones empresariales y comerciales mantienen, casi siempre, la distancia con un significativo silencio, aun sabiendo que la democracia es principal para sus desarrollos; además con frecuencia optan por el cabildeo en cuanto al resguardo únicamente de sus intereses.

En ese sentido, ¿cuántas cámaras participan en las audiencias públicas, se ocupan de que se resguarden las reservas naturales urbanas, etcétera?

La mayoría de los partidos políticos [4] han dejado, hace mucho, de ejercer la democracia interna activa con sus formalmente adherentes generando que unos pocos decidan por el resto en cuanto a plataformas y alianzas electorales, algunos de sus afiliados ingresan y permanecen solamente en busca de trabajos públicos financiados con el aporte de los contribuyentes; con cierta asiduidad son escuelas efectivas de concentración del poder desalentando la participación de las bases.

ES POSIBLE

Desde luego que existen esfuerzos para mejorar la calidad de vida de la población a través de un desarrollo democrático, justo y sustentable, mediante mecanismos nuevos e innovadores cada vez que sean necesarios.

Las cartas orgánicas son, entre otras, instrumentos legales de primera magnitud, que propician el involucramiento activo de los habitantes.

Por ejemplo, la Carta Orgánica de La Falda, establece que su cometido incluye “enaltecer la condición de vecino; encauzar la participación ciudadana. (…)

El pueblo de La Falda, en ejercicio de su autonomía institucional, dicta su Carta Orgánica Municipal y organiza sus instituciones bajo la forma de gobierno democrática, representativa, republicana y participativa”. [5]

Desde luego que para que el involucramiento cívico sea eficiente y ejercido plenamente debe estar cabalmente instituido y disponible el derecho a la información y que lo requerido esté completo, en tiempo y forma para que cumpla su cometido.

A mismo, los poderes públicos deben desarrollar políticas proactivas integrales y crecientes en cuanto a que los datos públicos sean públicos, accediendo a los mismos toda persona lo más sencillamente posible.

Otro tanto, es la difusión de las metas cumplidas con sus respectivos costes, responsables de la ejecución, modalidad de contratación, etcétera.

Y, por caso, todas las respuestas ante solicitudes individuales e institucionales deben ser respondidas en plazos perentorios, conocidos públicamente, los compromisos asumidos, negativas fundadas, etcétera.

El silencio de la administración es una afrenta a la condición humana, denigrante para quien lo ejerce y un grave escollo en el desarrollo integral, impactando negativamente sobre todo de los más vulnerables.

Además es clave, cada vez que sea necesario, desarrollar acciones de capacitación cívica sumando fehacientemente a todos los que se desempeñan laboralmente en los poderes públicos locales, incluidos los elegidos electoralmente, como otro tanto, con metodologías y estrategias específicas, sumando el resto de los integrantes de las respectivas comunidades.

Hay ciudades que se auto titulan, por ejemplo, turísticas por sus bellos e inigualables entornos paisajísticos, aunque algunas de sus calles se inunden por falta de inversiones pluviales, las materias fecales emerjan de las deficientes o inexistentes cloacas, los residuos vuelen y se amontonen en algunas calles, espacios públicos, etcétera, sin poder exponer que además integran una comunidad participativa que suma sin reemplazar a los que han recibido los respectivos mandatos electorales.

Que cada uno se ponga el sayo que le quepa.


 
[1] Hoffmann, ETA. La iglesia jesuita de G***. Página /12. Página 6. Buenos Aires, Argentina. Sin fecha de edición.
[2] Relato incluido originalmente en “Piezas nocturnas” (Nachtstücke), Parte I. (1817).
[3] Ernest Theodor Amadeus Hoffmann. Abogado, escritor, músico, cantante, dibujante, caricaturista y humorista alemán.
[4] Los partidos vecinalistas, con competencias en las propias localidades, pueden en general ser una excepción al respecto.
[5] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Preámbulo y Artículo 1°. La Falda, Provincia de Córdoba, Argentina. 2009.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

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