LAS CARTAS ORGÁNICAS Y EL PLAGIO

Opinión 21/10/2020 Por Alejandro Rojo Vivot
Lamentablemente como en otros aspectos de la vida cotidiana, la copia esta presente y de eso se trata esta nueva entrega de estos apuntes ciudadanos que Alejandro Rojo Vivot nos entrega semana a semana.
Artesanía 2018 Hospital de Día,Ushuaia

FOTO: ARV.  ARTESANÍA. HOSPITAL DE DÍA. USHUAIA. 2018

“La principal tortura de Iván Ilich era la mentira, la mentira que por una u otra razón todo el mundo aceptaba. (…) Le torturaba aquel embuste, le atormentaba que no quisieran reconocer lo que todos sabían y sabía él mismo”. [1]

León Tolstoi (1828-1910)

 

En Argentina, como en muchos otros países que basan su desarrollo en la libertad, rigen normas que resguardan las autorías intelectuales. [2]

Además, desde luego, es un Derecho Humano fundamental: “Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”. [3] [4] Es decir se encuadra en la democracia en el sentido más amplio del concepto.

Toda vez que se incorpora un texto de otro autor se lo señala integralmente entre comillas (“ ”).

En el caso que el texto transcripto ha sido hecho en forma parcial se indica que se ha omitido una sección con tres puntos entre paréntesis (…).

Siempre se debe agregar la referencia del original, aunque sea su autor como otros datos que sirvan para identificarlo; puede ser como Nota de pie de página o entre paréntesis inmediatamente a continuación del texto citado; si se ha basado en forma general en las ideas de otro expresamente se lo apunta en tal sentido como, por caso: los artículos están fundados en las ideas de…

Es decir, siempre debe quedar reflejado que el que firma ha incluido una producción que le es ajena, para criticarla, alabarla, emplearla como parte del encuadre conceptual, a título de ejemplo, etcétera.

Nos referimos a todo tipo de soporte: papel, informático, oral, etcétera, sean fotos, dibujos, gráficos, cuadros, textos, etcétera, siempre y cuando estén libres de restricciones en tal sentido o se hayan respetado las restricciones específicas.

El citar es altamente positivo en cuanto a la presentación de ideas, propuestas, etcétera. Si se omite es plagio y, además, un severo engaño. Cuando es puesto en evidencia, salvo alguna excepción propia supina anomia, genera una grave vergüenza y descrédito.

El menoscabo de la cuestión es, por lo menos, una insensatez; si posee algún nivel de conceso grupal o social es un absurdo mayúsculo o que impera la comunitariamente nefasta dejen hacer, dejen pasar (laissez faire, laissez passer).

Con alguna frecuencia fácilmente encontramos plagios en distintas cartas orgánicas, ordenanzas tanto en los fundamentos como en el articulado; otro tanto lo observamos en los reglamentos internos de los poderes legislativos, en informes de asesorías letradas, etcétera [5]

En algunos casos, la constante reiteración de los plagios hace necesario remontarnos a los orígenes y hacer una búsqueda más ardua pero posible.

Ante la evidencia los argumentos esgrimidos son variados y enclenques: tenía poco tiempo, se vencía el plazo de presentación, perdía la oportunidad de ingresar el proyecto, todo el mundo lo hace, lo importante es que habrá mucha gente desempleada que se favorecerá, si pedía asesoramiento me podían robar la idea, etcétera.

La democracia de calidad incluye a la verdad ante todo.


 
[1] Tolstoi, León. Cuentos. Bruguera. Página 69. Barcelona, España. Julio de 1980.
[2] Argentina. Ley N° 11.723, 23 de septiembre de 1933; Decreto Ley N° 12. 12.063/1957 BO 11 de octubre de 1957; Decreto N° 8.478/1965 BO 8 de octubre de 1965; Ley N° 24.870; BO 16 de septiembre de 1997; Ley N° 25.036 BO 11 de noviembre de 1998; Ley N° 26.570 BO 14 de diciembre de 2009.
[3] Naciones Unidas, Asamblea General. Declaración Universal de Derechos Humanos. Artículo 27°. París, Francia. 10 de diciembre de 1948.
[4] En Argentina, fue incorporado con rango constitucional.
[5] También en ciertos fallos judiciales y exámenes para acceder a altos cargos públicos pero lo dejamos para otra ocasión.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

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